Qué hacer si tu hija quiere ser actriz porno

Por ahí existe un dicho que es muy poco del agrado de los progenitores, y es que los hijos nunca salen como a sus padres les hubiera gustado. Bueno, parece una frase muy de siglos pasados, donde se suponía que los vástagos ya tenían un destino marcado desde su nacimiento, casi siempre acorde con la posición social de sus padres; así, parece ser que todo eran disgustos si los hijos no seguían el camino que les habían marcado, y poco a poco, mientras la sociedad avanzaba y esto se hacía más evidente, esa frase empezó a cobrar relevancia casi marcando una realidad.

Los padres de ahora, por suerte, sabemos que nuestros hijos, como personas libres y con gustos y caracteres propios, llegarán a ser en un futuro lo que ellos quieran, y muy pocos serán los que acepten directrices, ni siquiera consejos, de generaciones anteriores. Eso es ley de vida, y no hay más remedio que vivir con ello, pero también es cierto que, por mucho que debamos aceptar sus decisiones, hay ocasiones en que para los padres no es tan fácil; y el que tu hija te diga un día que quiere dedicarse al cine porno es, cuando menos, un poco difícil de aceptar.

Ojo, que en esta sociedad machista, siempre es más complicado aceptar esto en una hija que en un hijo, por supuesto; si se trata de ellos, consideramos que son un crack, aunque en el fondo no creo que nadie piense en ese futuro para sus descendientes. Pero si se trata de una chica, y te la imaginas delante de una cámara practicando folladas porno… la verdad, es un golpe fuerte y para nada fácil de digerir. Uno puede ser muy abierto de mente y todo eso, pero de seguro nadie está preparado a priori para imaginar a su hija teniendo sexo con desconocidos delante de un objetivo, sabiendo que al final acabarán viéndolos millones de personas más.

Y lo peor es que, en realidad, lo primero que pensamos no es siquiera cómo afectará esto a la chica en cuestión, o mujer según sea el caso: sin duda, es en cómo nos afectará a nosotros como familia y personalmente como padres. Si ya las habladurías pueden ser difíciles de llevar, ¿te imaginas lo que serían los bulos porno? Y lo peor es que, en este caso, no serían totalmente falsos, aunque por supuesto los inventos sobre la profesión, las actividades y puede que hasta la manera de conseguir un papel lleguen a raudales y sin ton ni son. Algo así marca para siempre, y como familia, como padres, y también en lo que afecta a vuestra hija misma, deberéis armaros de paciencia y fortaleza, porque espera un arduo camino que recorrer.

Pero por supuesto, hay luz al final del camino. Llega un momento, tras el shock inicial, en que por fin empezará a calar en los padre que la felicidad de su hija es lo más importante; y si realmente ella hace lo que quiere, y se siente realizada con su trabajo, la aceptación irá llegando poco a poco. Aunque no hay una receta mágica para la aceptación inicial, la resignación y la satisfacción de saber que la chica es independiente para hacer lo que quiere y que se esfuerza por hacerlo lo mejor posible con entusiasmo, de seguro es la receta para que haya cierta armonía familiar. Claro que será difícil ir al estreno de la primera película porno que incluya en su cartelera vuestro apellido familiar (claro que lo más seguro es que lo cambie por uno más artístico, jeje), pero una vez superado este trance, todo se volverá mucho más fácil.