Fundación FAMOF papel organizaciones sociales

El papel de las organizaciones sociales.

Fundación FAMOF papel organizaciones sociales

 

Desde hace algunos años, el Estado de Bienestar Social, tal y como lo concebíamos, dejó de existir, reajustándose en cuanto a prioridades, disminuyendo la confianza por parte de la ciudadanía, estableciéndose un vacío político que encuentre vías para su continuidad, reduciendo drásticamente el número de trabajadores/as vinculados directamente al tercer sector, etc…

 

La privatización de servicios, un déficit económico crónico, escasez de recursos especializados, un incremento de la población socialmente vulnerable es una realidad cotidiana en la sociedad actual.

 

En este sentido el papel del tercer sector en el nuevo modelo de Bienestar Social en crisis perpetua se sitúa en un camino con diferentes sentidos y encrucijadas.

 

Por un lado las entidades sociales han pasado de:

 

  • Complementar la labor de las Administraciones Públicas.
  • Aportando recursos especializados.
  • Atendiendo a familias en situación de exclusión social.
  • Promoviendo políticas sociales de prevención.
  • Reivindicando ajustes y propuesta para el conjunto de la sociedad.
  • Diseñando modelos de intervención que generarán una mayor rentabilidad económica y social.

 

a una situación completamente diferente. Las organizaciones del tercer sector han ido asumiendo parte de la responsabilidad compartida que convivía anteriormente con las Administraciones Públicas. Hoy asumen

 

  • Un papel de control.
  • Atención directa centrada en el asistencialismo y la cobertura de necesidades básicas.
  • Subsistencia de las propias organizaciones. Temor, despidos, falta de recursos humanos y aumento de necesidades.
  • Desconfianza, temor e incertidumbre por lo colectivos con los que se trabaja.

 

 

La población socialmente vulnerable se incrementa en mayor medida, mientras el Estado  “cofinancia” a las organizaciones con partidas cada vez más reducidas que generan dependencia y un “control” para las entidades sociales.

 

El papel del tercer sector debe centrarse en la reivindicación social para que el conjunto de la ciudadanía recupere las bases de Estado de Bienestar Social, sin embargo subsiste con las ayudas y subvenciones públicas con una reducción muy significativa.

 

  • ¿Cómo reivindicar?
  • ¿Cómo movilizar a la ciudadanía para que defienda sus derechos?
  • ¿Cómo apoyar a los colectivos socialmente vulnerables como un agente más de la sociedad si por otro lado el Estado es el que cofinancia la mayoría de propuestas y puestos de trabajo del tercer sector?
  • ¿Cómo conseguir objetividad, profesionalidad, análisis y diagnósticos si en menor o mayor medida quien nos financia genera situaciones de desigualdad por la falta de proyección social?

 

Es impactante comprobar como una responsabilidad de lo público se convierte en un arma de doble filo para el tercer sector, luchando sin recursos para atender a una población cada día más vulnerable, compitiendo por fondos públicos entre asociaciones, fundaciones, plataformas de ciudadanía…cuando esta responsabilidad debe ser directa de las Administraciones Públicas.

 

Ante la actual situación se hace indispensable aunar esfuerzos y encontrar sinergias para la implicación real, efectiva, rentable, eficaz y constructiva entre los diferentes agentes económicos, culturales, políticos y sociales. Estas acciones comunes permitirán tomar conciencia colectiva de la situación de un porcentaje amplio de ciudadanos/as que viven situaciones de riesgo y exclusión por la falta de empleo, vivienda, salud, racismo, violencia de género…y por el que todos los agentes tenemos que tomar parte para que la trasformación social sea la consecuencia de la colaboración común, responsable, basada en redes de apoyo con la participación activa y consecuente de todos/as.

 

La opción de las organizaciones sociales para continuar, sostener su labor y retomar su tarea como elemento reivindicador y de apoyo a la sociedad requiere de la aportación y la captación de recursos alternativos a los públicos, o al menos complementarios.

 

 

El papel del tercer sector de debe basar en la promoción de políticas sociales que promulguen el cambio desde la prevención y la participación real, activa y comprometida del conjunto de la sociedad. Deben ser  fuente de canalización, de mediación, de trasformador de la sociedad, de movilizador social.

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